El arte sacro, seas o no católico creyente, es algo verdaderamente admirable. Contemplar un retablo o unos frescos es como ver un cómic u ojear una revista. Misma necesdidad de expresión y comunicación. Una historia contada paso a paso.
Menhir del Cabezo
Del verbo dañar
Cancho Roano Tartésico
La Zarza, el puente y la roca