El cantar de las Chicharras

Texto: José María Gabriel y Galán (El Cantar de las Chicharras I y II) / Fotografías: Domingo González

17 agosto 2021

Que se queman los lugares,

los azules olivares,

los dormidos encinares

y las viñas, y las mieses, y los huertos,

bajo el hálito encendido

que desciende desprendido

como plomo derretido

de este sol abrasador de los desiertos.

 

el cantar de las chicharras

 

Se han dormido las riberas,

y las gentes de las eras,

y las moscas volanderas,

y los flacos aguiluchos cazadores;

se han dormido en la hondonada

la pacífica yeguada,

la doméstica boyada,

los mastines, el rebaño y los pastores.

 

el cantar de las chicharras

 

En los rígidos pimpollos

de alcornoques y trepollos

se recogen con sus pollos

angustiados pajaruchos montesinos,

y en los céspedes dormitan,

y jadean y palpitan,

se sotierran y crepitan

anillados gusarapos mortecinos.

 

el cantar de las chicharras

 

Fuego radian los jarales,

y los grises pizarrales,

y los blancos pedernales,

y los líquenes de oro de los canchos;

se platean los rastrojos,

se requeman los matojos,

se retuercen los abrojos,

y se azulan los aceros de sus ganchos.

 

el cantar de las chicharras

 

¡Todo ha muerto en la comarca!

Hierve el agua de la charca

que el ijar del tono enarca

y acentúa de la alondra las congojas;

vibra el aire en la colina,

zumba el tábano en la encina

e hipnotizan la retina

las metálicas quietudes de sus hojas.

 

el cantar de las chicharras

 

Yo los párpados entorno

bajo el peso del bochorno

viendo a medias en el horno

de la tierra la agonía del paisaje,

y me sueño con las frondas,

con los ríos de aguas hondas,

con las márgenes redondas

de los lagos circuidos de follaje...

 

el cantar de las chicharras

 

La extensión indefinida

de la tierra empedernida

pierde el tono de la vida

que en el seno solo vive de la idea…

 

el cantar de las chicharras

 

Es el sueño de un despierto,

es la calma del desierto,

es un vivo mundo muerto...

¡Es la ardiente Extremadura que sestea!…

 

el cantar de las chicharras

 

Y la aduermen esta nota

monorrítmica que brota

de mi pobre lira rota,

que la reza bajo el palio de la parra,

y el unísono rasgueo,

y el isócrono goteo,

el perenne martilleo

del monótono cantar de la chicharra.

 

el cantar de las chicharras

 

Vete lejos, linda Andrea,

que el bochorno me marea,

me emborracha, me caldea,

me pervierte los sentidos perezosos...

Vete lejos, criatura,

ue en tus labios hay frescura

y en mi sangre calentura,

y en mi mente sueños árabes borrosos…

 

el cantar de las chicharras

 

Muchachuela: no son esos,

no son risas, no son besos,

son más graves embelesos

los que encantan mis ardientes melodías...,

sonsonetes de chicharra,

sombra fresca de la parra,

agua fría de la jarra,

dulce holganza y uniformes canturías…

 

el cantar de las chicharras

 

Hondamente enervadoras,

blandamente abrumadoras

las quietudes de estas horas

se recuestan en el lecho de mi mente,

y el espíritu abatido

que las vive adormecido

va rumiando su sentido

gravemente, suavemente, lentamente…

 

el cantar de las chicharras

 

¡Qué flojera, qué flojera!

¡Qué pesada soñarrera!

¡Qué enervante borrachera

de pereza los sentidos narcotiza!

¡Qué modorra, qué modorra!...

¡Qué penumbra de mazmorra…

 

el cantar de las chicharras

 

los contornos casi borra

del premioso pensamiento que agoniza!...

¡Vete y vuelve, muchachuela,

que me dejas una estela

de frescura que consuela

cuando pasas, cuando pasas a mi lado!

 

el cantar de las chicharras

 

¡Trae la jarra, trae la jarra!

¡Qué se calle la chicharra!

¡Qué las hojas de la parra

mueva el hálito del céfiro encalmado!

 

el cantar de las chicharras

 

¡Pero no, que el fuego es vida;

y bajo esta derretida

lumbre roja desprendida

de ese sol abrasador de los desiertos,

vida incuban los lugares,

sus azules olivares,

sus dormidos encinares,

y sus viñas y sus mieses y sus huertos!

 

el cantar de las chicharras

 

Y entre tanto, lira mía,

tú con bárbara armonía

de chicharra, dile al día

los contrastes que me brinda la fortuna;

de mañana, brisa y parra;

en la siesta, la chicharra,

y a la noche, la guitarra,

las muchachas, los ensueños y la luna...

José María Gabriel y Galán (El Cantar de las chicharras I y II)

Fotografías tomadas y editadas por Domingo González.

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