Turismo

Extremadura... ¡De fiestas!

Da gusto ver un pueblo en fiestas. No me refiero a las fiestas en las que las tómbolas de peluches gigantes compiten por alcanzar los máximos decibelios posibles con las casetas y chiringuitos humeantes de aromas barbacoíles y vapores etílicos. Me gustan las fiestas "a la antigua". El pueblo en el que un humilde tamborilero, que también suele tocar la flauta, intenta con su simpleza atraer la atención y despertar el ánimo de celebración. Las fiestas en las que se trata con respeto a los animales, en las que el calor de una hoguera es compartido con los visitantes y ese día no hay extraños ni forasteros. Me gustan las fiestas tradicionales.

Y así va y explota Enero. Cuando preparo la maleta para ir a FITUR un año más, mi corazón se debate, realmente no, porque lo de FITUR es inaplazable, pero añora la posibilidad de volver a celebrar fiestas tan entrañables para mí como el Jarramplas de Piornal, las Carantoñas en Acehúche, San Antón en Navalvillar de Pela y también en Peloche, la Pedida de la Patatera en Malpartida de Cáceres o los Negritos de San Blas en Montehermoso. Eso por no decir de los Jurramachos en Montánchez, la última que descubrí y que atrapó mis ansias de diversión.

Y es que... no se puede estar en todos los lados. Y mira que lo intento. De todas formas, te actualizo el calendario para que anotes en el almanaque de la cocina con rotulador fluorescente estas fechas. Espero verte por allí.

 

SAN ANTÓN, Navalvillar de Pela, 16 y 17 de Enero.

Cada 16 de Enero día de San Fulgencio, en Navalvillar de Pela, tiene lugar La Encamisá. El pueblo entero irrumpe continuamente en vivas a San Antón, San Fulgencio, San Antonino y al Chiquirrinino durante el desfile que el abanderado trata de capitanear.

Y no le resulta fácil hacerlo teniendo en cuenta que, además del público, se congregan en torno a 1.200 jinetes y caballos. La comitiva, durante la noche, atraviesa el pueblo repleto de hogueras en los cruces de algunas calles en los que se ubican estratégicamente para rememorar cierta gesta histórica en la que el pueblo tuvo que crecerse simulando con gran revuelo de humo y animales la existencia de un poderoso ejército cristiano con intención de disuadir a las tropas islámicas que pretendían tomar la villa.

Los tradicionales biñuelos y el vino de pitarra, además de las fantásticas hogueras, harán que la noche pase sin el frío que suele sacudir esas noches.

 

SAN ANTÓN, Peloche (Badajoz), 17 de Enero.

No tendremos que salirnos del Este de Extremadura si acabamos de asistir a San Antón en Navalvillar de Pela para conocer el día 17 de Enero otra festividad en honor al mismo santo.

Unos Danzantes, también en honor al Santo Antón Abad, recorren la parte central del pueblo ataviados con un llamativo vestuario añadiendo la nota de color y el ritmo a golpe de castañuelas.

Por otra parte, un cortejo de caballos desfila por la puerta del Evangelio de la Iglesia de San Antón Abad. Sus respectivos jinetes recogen al paso una rosca de pan al tiempo que obtienen la bendición del patrón de los animales, San Antón, que recaerá sobre sus monturas. Una vez finalizadas la ceremonia y la danza no está de más visitar alguno de los bares próximos para degustar el afamado escarapuche de peces, plato típico local. Por cierto, y voy a presumir un poco... ¿Te suena esta fotografía?, es natural, alguien decidió tomarla para hacer este mural en el mismo Peloche, aunque... se le olvidó pedir permiso.

 

EL JARRAMPLAS, Piornal (Cáceres), 19 y 20 de Enero.

Es, sin duda, una de las fiestas que más expectación despierta entre extremeños y no extremeños. Cada año miles de personas acuden a la pequeña población de Piornal, la más alta de Extremadura, para ajusticiar a golpe de nabo y sin piedad a los pobres jarramplas. Algunos incluso llegan a olvidarse de que debajo de ese colorido traje, que cubre una estudiada armadura protectora, hay una persona. El origen de esta fiesta, como casi todas, es desconocido y disputado. Hay quienes lo vinculan con criaturas de la mitología griega, otros con el lobo que “jarramplaba” con las ovejas, algunos piensan que representa el linchamiento de un ladrón de ganado o incluso tradiciones de los indios de Américas importadas tras el descubrimiento. ¿Puede que, tal vez… se trate del demonio?. En cualquier caso la vinculación con la celebración de San Sebastián parece ser lo único sostenible de momento.

Los días 19 y 20 de Enero los nabos volarán hacia un único objetivo lleno de colores que, tambor en mano, desafiará la sed de venganza del pueblo haciendo gala de un esfuerzo titánico por mantenerse en pie. Es frecuente ver nabos de varios kilos de peso cuyo impacto nos derribaría de inmediato. Como nota curiosa, la cantidad de “munición” que se ponen a disposición del público ajusticiador ronda las 20 Toneladas. Así, todo está servido para comenzar una auténtica batalla “nabal”.

Se hace imprescindible visitar el Centro de Interpretación del Jarramplas donde, además de ver trajes y máscaras podremos observar protecciones interiores para aguantar los impactos, conocer la historia y las diferentes teorías sobre su origen.

 

LAS CARANTOÑAS, Acehúche (Cáceres), 20 de Enero.

El mismo San Sebastián que parece estar detrás del Jarramplas, el oficial militar romano que por su condición de cristiano fue condenado a ser devorado por las fieras en el estadium del Monte Palatino es también el protagonista de Las Carantoñas. Según la tradición, las fieras que debían zamparse al pobre hombre, resultaron hipnotizadas por el carisma del mártir y no le devoraron. El sobreviviente y futuro santo fue entonces asaeteado y abandonado moribundo a ver si así tomaba pasaporte y descubría si subía al cielo o cruzaba la laguna Estigia. En Acehúche, se recrea todos los años algo parecido. Varias Carantoñas, personajes cubiertos con pieles que portan en sus manos varas de olivo silvestre, recorren el día de San Sebastián la localidad emparejadas y haciendo muecas a los visitantes mientras van coreando un sonido que se antoja remoto: "GU". No temas, aquí no hay nabos de 2kg que vuelan por encima de tu cabeza. Es una fiesta inocente, llena de alegría y tradiciones extremeñas.

San Sebastián es sacado de la Iglesia entre vítores y "los tiraores" disparan sus escopetas al aire lanzando salvas en su honor. Tranquilo, que solo es pólvora de cohetes. Después es paseado por el pueblo en una procesión en la que también participan "las regaoras" tirando confeti a diestra, siniestra, in fronte, retro, supra y sub. Todo ello antes de que aparezca "la vaca tora", se coma las natillas que se comparten con el público y despache la celebración mandando a cada uno a su casa hasta el año siguiente. Tranquilo, que la "vaca tora" no sale de ninguna ganadería ni de bravo ni de manso, se trata de algunos participantes que visten un disfraz evocador del bóvido.

 

NEGRITOS DE SAN BLAS, Montehermoso (Cáceres), 2 y 3 de Febrero.

La leyenda es bonita, divertida y enigmática pero a mí me evoca un punto de tristeza propio de "Corazón", de Edmundo de Amicis. Se cuenta que hace siglos, aunque no conseguí averiguar cuantos, en las proximidades de Montehermoso vivía una familia muy pobre. Eran tan pobres, tan pobres como Marco y su mamá. Cada año, en vez de emigrar de los Apeninos a los Andes, aprovechaban la festividad de San Blas para acudir al pueblo a pedir limosna. A cambio de la caridad, interpretaban bailes y danzas inventadas, posiblemente, para solaz de sus habitantes. Cada año bailaban algo que conocían cambiando de repertorio para no aburrir. Pero llegó el día en el que, habiendo mostrado todas sus coreografías, recurrieron a la innovación para evitar ser reconocidos ya que tenían que repetirlas.

El engaño fue descubierto pero el pueblo acordó con la familia pedigüeña que volviesen cada año a bailar con la condición de que lo hiciesen con la cara tiznada porque les había resultado divertido. Así nacieron “Los Negritos de San Blas”.

Una procesión, unas danzas con castañuelas en mano, que ejecutan “los negritos” imprimen un aire ritual con tintes célticos. También las cintas de color que se van trenzando al ritmo de una danza final alrededor de un poste, nos recuerdan otras ceremonias festivas y rituales en otros puntos del planeta.

 

EL JURRAMACHO, Montánchez (Cáceres), 14 de Febrero.

Este año, coincidirán San Valentín con Los Jurramachos en Montanchez. El Carnaval, en Extremadura, goza de expresión propia. No solo están las grandes celebraciones de Navalmoral de la Mata, Badajoz, Mérida o Puebla de la Calzada. Algunos de las festividades tienen “sello” propio, y una tradición que a mí me sugieren aprovechar para viajar a verlos y, de paso, descubrir algunos de los lugares más señalados de nuestra geografía. En este caso, me voy a Montánchez para conocer "El Jurramacho". ¿Te apuntas?.

Y es que el Carnaval de Montánchez está considerado el más antiguo de Extremadura y, al mismo tiempo, uno de los más remotos de España. Conocer una de las expresiones culturales carnavalescas más singulares, la del Jurramacho, garantiza diversión y risas durante meses. Eso está asegurado en esta celebración jocosa cuyo origen parece derivar del término árabe muharrag (bufón, payaso, pelele).

Se tiene conocimiento de fiestas bulliciosas coincidiendo con carnavales en el siglo XVIII. Es, sin duda, una de las celebraciones más curiosas y recomendables a las que asistir.

 

LA PEDIDA DE LA PATATERA, Malpartida de Cáceres, 17 de Febrero.

Una de las cosas más curiosas de "La pedida de la patatera", en Malpartida de Cáceres, es que es el único evento que he conocido que consigue reunir a todas las generaciones capaces de caminar por la calle. Desde pequeños hasta ancianos, en silla de bebé o con andarete. Aquí no hay límites ni de edad ni de condición de cualquier típico. Bueno, sí, hay un límite, la falta de ganas de divertirse. Es por ello que no es una fiesta apta para caracteres agrios y personas antipáticas. Es la mezcla perfecta entre lo antiguo y lo nuevo, entre las tradiciones y las diversiones. Un día en el que todos los presentes con independencia de su vecindad, pueden considerarse Malpartideñ@s porque el espíritu de esta festividad es el sentir que aquí nadie está fuera de su casa, lo cual no es difícil gracias a la amabilidad, generosidad y hospitalidad con la que l@s malpartideñ@s tratan a todos los visitantes.

La Patatera tan nuestra, aunque la creasen en Burgo de Osma (Soria) a finales del siglo XVIII, ha pasado de ser el producto más básico y humilde de cualquier matanza extremeña a protagonizar recetas maravillosas e incluso tener una gran fiesta dedicada, como esta.

Esta celebración tiene una identidad regional tan grande que no solo ha conseguido su declaración como Fiesta de Interés Turístico Regional, sino que además engancha. Una vez que vas un año, sientes que tienes que volver al siguiente o al otro. ¿Será por el poderoso influjo de la patatera? ¿O quizás por el poder que los Barruecos ejercen sobre todo aquél que se acerca a este lugar? Sea como fuere, es necesario conocer esta interesante y divertida fiesta antes de imbuirnos de pleno en los aires próximos de la Cuaresma. De paso saborearás varios tipos de patatera, te lo aseguro, en esta suerte de romería urbana.

 

Cargamos pilas cono tanta fiesta para afrontar el resto del año con energía que como escuché decir ayer a un vecino octogenario... "tal cual se están poniendo las cosas..." nos va a hacer falta. Feliz inicio de año y feliz año 2026.